ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA

Villa Ocampo, inscripta en el Programa Unesco Memoria del Mundo

El Centro de Documentación Villa Ocampo ha sido inscripto en el registro del Programa Unesco  Memoria del Mundo.

 

Victoria Ocampo y la Unesco

La donación de Villa Ocampo a la Unesco, en 1973, fue motivada por las muchas coincidencias entre los valores de Victoria Ocampo y los de la Organización: la Cultura como factor de desarrollo y de inclusión social, la promoción de la diversidad cultural y de los derechos de la mujer, la tolerancia y la apertura a ideas y creencias ajenas. Se trató de una donación con cargo: promover esos valores compartidos para que la casa “sirva en un espíritu vivo y creador para la promoción, el estudio, la experimentación y el desarrollo de actividades que abarquen la cultura, la literatura, el arte, la comunicación social y la paz entre los pueblos”.

Como señaló Victoria Ocampo en el acta de donación, Villa Ocampo debe ser utilizada para contribuir con “los objetivos de la Unesco, de acuerdo a la Constitución de la misma y a las actividades de los programas aprobados por la Conferencia General.”

 

Creado en 1992, el Programa Memoria del Mundo es una iniciativa de la Unesco  destinada a preservar el patrimonio documental del mundo –albergado en bibliotecas, archivos y museos-  como símbolo de la memoria colectiva de la humanidad. Este patrimonio refleja la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pertenece a todos y debe ser plenamente preservado, protegido y accesible en forma permanente y sin obstáculos.

El patrimonio documental enfrenta severas amenazas: el saqueo y la dispersión, el comercio ilícito, la destrucción, así como la frágil particularidad de su soporte, la obsolescencia del almacenamiento y la falta de financiamiento.

Según los antecedentes de creación del Programa, esta situación está provocando que gran parte del patrimonio documental haya desaparecido para siempre y otra parte importante esté en peligro.

Institucionalmente, el Programa Memoria del Mundo es de carácter internacional y cuenta con una Secretaría central, Comité Consultivo Internacional, Comités Regionales y Nacionales, además de una vasta red de asociados en los sectores gubernamentales, profesionales y empresariales.

 

El Registro Memoria del Mundo es un listado de patrimonios documentales que han sido aprobados por el Comité Consultivo Internacional (CCI) y ratificados por el Director General de la Unesco como tales, en el contexto del programa Memoria del Mundo (MoW). Mediante este reconocimiento, el patrimonio documental pasa a ser protegido y difundido como tal.

Las propuestas de inscripción en el registro pueden ser presentadas por cualquier individuo u organización, incluidos los gobiernos y las ONG, aunque se dará prioridad a las propuestas presentadas por el correspondiente comité regional o nacional de la Memoria del Mundo, de haberlo, o bien por su conducto, o en caso contrario mediante la Comisión Nacional para la Unesco competente. Asimismo, se dará prioridad al patrimonio documental que esté amenazado. Por regla general, estas propuestas se limitarán a dos por país cada dos años.

La evaluación de los postulantes es comparativa y relativa debido a que no se puede medir en términos absolutos la importancia cultural. Al menos, debe cumplir criterios de autenticidad, que sea única e irremplazable y trascendente (en tanto a tiempo, lugares, personas, etc). Adicionalmente, se tendrán en cuenta criterios como rareza, integridad, amenaza, entre otros.

 

El Programa Memoria del Mundo tiene tres objetivos principales:

Facilitar la preservación del patrimonio documental mundial mediante técnicas más adecuadas, prestando directamente asistencia práctica, difundiendo consejos e información y fomentando la formación, asociando patrocinadores a proyectos oportunos y apropiados.

Facilitar el acceso universal al patrimonio documental. Sirviéndose de las nuevas tecnologías, este aspecto comprende la promoción de la producción de copias digitales y catálogos consultables en Internet y la publicación y distribución de libros, CD, DVD y otros productos de manera tan amplia y equitativa como sea posible. Se reconocerán las restricciones legales y sensibilidades culturales respecto a la difusión. Los derechos de propiedad privada están garantizados por ley.

Crear una mayor conciencia en todo el mundo de la existencia y la importancia del patrimonio documental. Para ello se recurrirá, aunque no exclusivamente, a ampliar los registros de la Memoria del Mundo y a utilizar en mayor medida los medios de comunicación y las publicaciones de promoción e información, en el entendido que la demanda de acceso estimula la labor de preservación.

 

Para la Unesco, un documento es “aquello que consigna algo con un propósito intelectual deliberado”. Se considera que un documento consta de dos componentes: el contenido informativo y el soporte en el que se consigna. Ambos elementos pueden presentar una gran variedad de formas y ser igualmente importantes como parte de la memoria.

Producidos en el marco de la actividad humana, los documentos pueden tener características relevantes y ser símbolos de la memoria colectiva de un pueblo, nación, región o sociedad. A través de su soporte y contenido, los documentos reflejan la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pasando a ser parte del patrimonio de la humanidad.

Según las directrices del Programa Memoria del Mundo –que se encarga del patrimonio albergado en museos, archivos y bibliotecas del mundo-, la definición de patrimonio documental comprende elementos que son:

  • movibles
  • consistentes en signos/códigos, sonidos y/o imágenes
  • conservables (los soportes son elementos inertes)
  • reproducibles y trasladables
  • fruto de un proceso de documentación deliberado.

 

Estas características excluyen los elementos que forman parte de una estructura fija (como un edificio o un sitio natural), los objetos en los que los signos/códigos son secundarios con respecto a su función o las piezas que fueron concebidas como “originales” no reproducibles, como las obras de arte.

Cabe destacar que si bien el concepto de documento es universal, se reconoce que algunas culturas tienen más prácticas “documentales” que otras. La Unesco cuenta con otros programas que protegen el patrimonio inmaterial y oral.

Actualmente, la discusión sobre el patrimonio documental ha encontrado un nuevo foco en el patrimonio digital, entendido como recursos únicos que son fruto del saber o la expresión de los seres humanos que muchas veces no tienen un soporte físico sino digital. La complejidad de su preservación radica en que sus soportes son efímeros y que su conservación requiere un trabajo específico en este sentido en los procesos de producción, mantenimiento y gestión.

 

 

 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular