Delegación Permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

In memoriam Alejandro de Núñez

Con gran tristeza la Delegación Argentina ante la UNESCO desea rendir un simple y sentido homenaje a un amigo que se fue.

El 5 de Octubre, a los 53 años, Alejandro de Núñez falleció en París.

Fue un gran promotor de la cultura argentina en Francia y Europa, lo que llevó a cabo de manera independiente y desinteresada, tejiendo un complejo entramado de relaciones entre la Argentina y Francia, país al que llegó a los 11 años y donde se radicó definitivamente.

En los últimos tiempos colaboró intensa y desinteresadamente con la Delegación Argentina ante la Unesco en la promoción del Chamamé, en el marco de la candidatura que la Argentina presentó a su inscripción en la Lista de Patrimonio Inmaterial de la Unesco, para lo cual organizó exitosos conciertos en París con algunos de los mejores exponentes del género musical argentino.

Alejandro fue periodista de la agencia FRANCE PRESS y de la radio FRANCE CULTURE, entre otros medios, colaboró cubriendo la actividad cultural argentina en París con el suplemento Ñ Digital.

Asimismo, fue un gran organizador de festivales y encuentros, reservando siempre un lugar privilegiado para los artistas e intelectuales argentinos. Fundador y dueño de una de las más importantes librerías latinoamericanas de París, durante los años en que ésta funcionó en el local cedido por la Municipalidad de París, en la rue des Fossés Saint-Jacques, muy cerca del Panthéon, hizo de El Salón del Libro, su local, un verdadero centro cultural por donde semanalmente pasaron los más importantes escritores y artistas de Latinoamérica y sus contrapartes franceses. Esa experiencia le valió la dirección del stand de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre 2011 y 2013, en la Feria del Libro de París. Logró además que editores y escritores argentinos fuesen invitados al Festival del Libro de Vincennes, en los suburbios de la capital francesa, y, posteriormente, al Festival de Cine de Deauville, en Normandía.

Tampoco la gastronomía se escapó de su creatividad e ingenio, y nos deleitó durante muchos encuentros, la mayor parte relacionados directamente con la cultura, con el excelente resultado de sus esfuerzos.

Navegante apasionado, por el mar y la naturaleza, partió ahora a buscar mares más lejanos con su sonrisa humilde y contagiosa.

Hermano a su vez de un gran Embajador de la República Argentina, ahora jubilado, él mismo sin ser diplomático, desde su posición, se convirtió en un representante de nuestra cultura nacional y la representó con gran altura y eficiencia en Francia.

Muy querido por todos aquéllos que tuvimos el privilegio de conocerlo, lo vamos a extrañar y recordar con el cariño y la admiración que él se supo ganar, desde su posición generosa, creativa, desinteresada, buscando siempre la excelencia y el reconocimiento para los demás, nunca de él mismo.

Se fue un amigo, un Argentino con mayúsculas que todo lo que hizo lo hizo bien, por la sóla satisfacción de haberlo hecho así, para continuar siempre con un nuevo proyecto y un nuevo sueño para realizar y compartir.
 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular